Un Carnaval pasado por agua

 La fiesta de la luz y el color queda empañada por un tiempo nublado y gris. Al igual que ha ocurrido durante todo el Carnaval, la lluvia y el frío marcaron ayer el Entierro de la Sardina, lo que sin duda mermó la asistencia de público al desfile.

La comitiva, bastante más reducida que en años anteriores, sólo estuvo animada por los grupos de pasacalles Los Cariocas y Los Danzarines Emeritenses, que en una nueva ocasión volvieron a demostrar sus compromiso con una fiesta que sigue teniendo en la participación su principal carencia.
Las coreografías y los bailes contrastaron con el escaso seguimiento del público emeritense en el Entierro de la Sardina, que este año varió su recorrido y tuvo como punto de salida la Carpa de la Plaza de España. A su paso, los curiosos que plantaron cara a la lluvia pudieron asistir al paso la comitiva fúnebre, que durante la mañana acudió a distintas barriadas de la ciudad y que por la tarde despidió con fuegos artificiales el Carnaval 2010.
Pese a todo, los amantes de la fiesta tienen motivos para la esperanza. Cada año, aunque con cuentagotas, se ve a más gente disfrazada por la calle, sobre todo en la noche del sábado, cuando el entorno de la Carpa de la Plaza de España registró un lleno hasta la madrugada. Sigue funcionando el concurso de agrupaciones, que cita a cientos de aficionados en el Palacio de Congresos, y el desfile del domingo atrajo a numeroso público a las calles. A esto hay que sumar la buena aceptación de las actuaciones de grupos gaditanos y de la iniciativa Carnaval en la Escuela.
Balance positivo
A pesar de los problemas del tiempo y la falta de seguimiento callejero, los participantes en el Carnaval están satisfechos con el desarrollo de la edición 2010. «La lluvia y el frío ha echado a mucha gente atrás», reconoce Antonio Trejo, de Los Danzarines Emeritenses. Este grupo, que este año ha celebrado sus 25 años en el Carnaval, destaca el nivel tanto del pasacalles como del concurso de agrupaciones. «Creo que el Carnaval de Mérida va a mejor, en los últimos años ha pegado un estirón bastante considerable». Este año, marcado por la lluvia y la crisis, se salda a su juicio con un balance positivo, lo que hace esperar que en las próximas ediciones la fiesta vaya a más.
En la misma línea, Pablo Pozo, de La Marara, apunta que «la gente no participa en grupos, se ha quedado en casa por el frío y la lluvia». Las inclemencias del tiempo ha mermado la asistencia de público, como en la Carnavalada del pasado domingo. En su opinión, la implicación de los grupos en actividades de éxito, como el cantacalles, contrasta con la escasa participación callejera, pero «al que no se quiere disfrazar no le puedes obligar». Pese a todo, resalta el impulso que se ha dado con acciones como el Carnaval en la Escuela, que sientan las bases de los futuros carnavaleros. «Los niños se van implicando», lo que permitirá que «en unos años el Carnaval irá para arriba».
Fuente: www.hoy.es